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Juan Diego de Marcilla,
segundón de un familia noble, e Isabel de Segura se querían desde
niños.Diego decidió pedirla en matrimonio. Pero el padre de Isabel, al no
ver claro el futuro económico de la pareja, le pidió al joven que volviera
más adelante pero con riquezas. Entonces Diego llegó a un pacto, él se iría
a las Cruzadas en busca de fortuna pero Isabel le esperaría durante cinco
años sin casarse con otros. En esos cinco años, el padre de Isabel no paró
de incitar a su hija para que se casase con el potentado Pedro Fernández de
Azagra. Ella, terca, mantuvo su promesa y se resistía, pero a punto de
concluir el plazo vio que se tenía que casar con el pretendiente propuesto
por su padre. De esta manera comenzaron los preparativos para celebrar la
boda el mismo día que expiraba el plazo. Precisamente en ese mismo día
regresó a Teruel Diego de Marcilla, aunque con la boda ya celebrada. Aún así
consiguió reunirse a solas con Isabel y le solicitó un beso, pero ella se lo
negó porque ya estaba casada. Entonces murió en ese mismo instante apenado
por su fracaso. Al día siguiente, se celebraron los funerales por el joven y
allí acudió Isabel, la cual quiso darle una vez muerto el beso que le había
negado el día anterior. En realidad, ella seguía enamorada y por eso al
besarle cayó desfallecida y muerta sobre el cadáver. |
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